 Primera alegría de la temporada para el Betis B gracias a su ajustada victoria sobre el Portuense. Los gaditanos merecieron algo más por su insistencia en la segunda mitad, pero una pequeña pájara en el último cuarto de hora del primer periodo permitió al filial marcharse a la caseta con una renta suficiente para terminar sumando los tres puntos. Son los primeros de los béticos en esta Liga que acaba de arrancar, aunque las sensaciones hasta la fecha no están siendo las esperadas. A Josep María Nogués le queda una larga tarea por delante.
El técnico barcelonés terminó muy enfadado por la actitud de sus jugadores en el primer partido del campeonato, que se saldó con derrota en Granada. La imagen de ayer no fue mucho mejor, aunque, al menos, el equipo comienza en casa de la misma forma que el pasado año: ganando.
A este filial, con un plantel lleno de jugadores con un buen nivel para la categoría, le falta algo que sólo con Paco Chaparro se le pudo ver en la primera mitad de la temporada anterior. El miedo a la hora de afrontar algunas situaciones sobre el césped y momentos claves de los partidos sigue afectando a este grupo. El trabajo de Nogués debe de ser tanto técnico como psicológico. Si logra recuperar a esta plantilla, casi idéntica a la de hace un año, el filial puede volver a acechar los primeros puestos de la tabla, ya que equipo hay para ello.
En cuanto al encuentro, el Betis B salió con ganas de agradar y rápidamente se hizo con el mando del choque. Una de las diferencias con el pasado es que Nogués quiere que el equipo haga el campo más grande, con dos jugadores entrando continuamente por las bandas y Diego Segura con una mayor libertad por detrás del delantero. Este sistema, sin duda, perjudica a un jugador. Rodri, sólo con la presencia de Cañas a su lado en la medular, debe realizar una labor de desgaste defensivo superior para que el esquema no se rompa y el equipo no se parta en dos. Esto le resta a la hora de llegar a portería, una de las mejores cualidades del utrerano.
Al empuje del filial se le unió el planteamiento excesivamente conservador del Portuense. Iturralde, un jugador que suele jugar de central, hacia las veces de pivote defensivo, casi un tercer central. Ferri, entrenador del conjunto de El Puerto, sólo esperaba que Sanlúcar o Carrasco cazasen algún balón en una contra. El empuje tuvo su recompensa con un golazo de Zamora de falta. Al minuto Carreño hizo el segundo y todo solucionado. El gol de Iturralde, a media hora del final, desnudó las carencias béticas, defectos que se deben limar.
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