 Paco & Manolo, empresa de mantenimiento. Los actuales entrenadores de Betis y Sevilla podrían abrir un negocio con esta denominación y se forrarían. Porque en los meses que llevan al mando de sus equipos, han mostrado cualidades más que sobradas para arreglar todo tipo de contratiempos. Ambos cumplían sobradamente en labores de intendencia, formando a los cachorros con más resultados incluso de los que los dueños de sus empresas les exigían. El Betis B, en la cima del Grupo IV de Segunda B; el Sevilla Atlético, como revelación en la Liga BBVA. Pero Cúper y Juande no rindieron igual en la planta de arriba, el primero fue destituido, el segundo prefirió irse y ambos dejaron las casas plagada de agujeros. Los caminos pararelos de Chaparro y Jiménez se alargaron con la asunción del cargo que siempre soñaron... en circunstancias menos delicadas.
fugas de agua
En el Betis, tanta agua entraba en la nave que el naufragio parecía inevitable: en las primeras 14 jornadas de Liga, el Betis había sumado sólo 11 puntitos gracias a dos triunfos ante Mallorca y Zaragoza y cinco empates frente a Recreativo, Espanyol, Murcia, Racing y Athletic. Era penúltimo en la clasificación y por fin decidió Lopera que la situación era insostenible. Como en el final de la Liga pasada en Santander, Chaparro fue llamado a filas. Y el trianero esperó a que acabara la primera vuelta para tapar todos los agujeros: curiosamente, el Betis abandonó los puestos de descenso con su victoria ante el Getafe justo antes de arrancar la segunda vuelta. Y desde entonces, los béticos han morado fuera de esa temida cola. Nunca más han figurado entre los tres últimos, aunque a veces vieran el abismo más cerca de lo aconsejable.
cortocircuito
Por Nervión, los apuros no eran tan mayúsculos, pero no era nada fácil arreglar el cortocircuito que provocó en el club la fuga de Juande Ramos al olor de las libras esterlinas del Tottenham. Después de tanta luz como arrojó el Sevilla de Juande, el de los cinco títulos en quince meses, el apagón era de órdago. Y Jiménez ha arreglado la avería. Es cierto que a veces se le han cruzado los cables en el planteamiento de ciertos partidos o en la forma de gestionarlos, pero al final la luz ha conducido al Sevilla hasta la zona para la que estaba destinado por potencial y presupuesto. Sólo un dato: el Sevilla, que acabó la primera vuelta con 26 puntos, en la zona mediocre y mirando de reojo a la zona baja, necesitaba acercarse a los 40 puntos en la segunda vuelta para aspirar a lo que parecía una quimera, la clasificación para la próxima Liga de Campeones. Pues en ello está: ha sumado 32 puntos en 17 partidos, y si vence a Betis y Athletic, que sería la premisa para acabar cuarto con el permiso del Atlético, terminará con una segunda vuelta de 38 puntos, una media de aspirante a ganar la Liga. Una media que hubiera superado al mismísimo Juande. Paco & Manolo. Arreglan lo que les pongan.
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