Otra vez Fernando Llorente. El espigado delantero de Rincón de Soto se está erigiendo por méritos propios en el gran protagonista de la presente campaña. La marcha de Isma Urzaiz abrió un gran debate en torno a la delantera rojiblanca. Muy pocos confiaban en el potencial de la corta nómina de atacantes del conjunto bilbaíno. No en vano, la junta directiva intentó hasta el mismo cierre del mercado de verano la incorporación de Santi Ezquerro. Pero el canterano, que parece haberse acostumbrado a convivir con la presión de las enormes expectativas que pesan sobre su figura, ha dado un paso al frente. Se ha convertido en el máximo goleador (11) y asistente (4) del equipo que dirige Joaquín Caparrós.
Ya en pretemporada, ante rivales de diversa entidad, ofreció un anticipo de lo que podía llegar a dar durante la campaña. Mantuvo una intensa pelea con Aritz Aduriz por lograr el honor de ser el 'pichichi' del periodo de preparación. Todos querían agradar al nuevo entrenador. Y la carrera, finalmente, acabó igualada a siete goles. Aunque a Llorente le costó mantener el ritmo en la verdadera competición. La Liga.
El utrerano le demostró su confianza incluyéndole en el once titular en tres de las cuatro primeras jornadas. No debió satisfacerle su rendimiento, así que en la quinta se decantó por la veteranía de Etxeberria para acompañar a Aduriz en la dupla ofensiva. También le apretó con Vélez, a quien tuvo como primera opción desde el banquillo en el Calderón, dejándole al de Rincón de Soto los siete últimos minutos.
Fue la peor época del año para Llorente. Su papel quedó reducido al de último cartucho ofensivo en el banquillo. Hasta que el estancamiento en juego y goles (dos al Levante y dos al Valladolid) de Aduriz, unido a la evolución del aspirante en los entrenamientos, le sirvió en bandeja una nueva oportunidad en el once titular, frente al Depor (2-2). No marcó, pero el preparador rojiblanco decidió mantenerle una semanamás y el delantero devolvió por fin el gesto con un doblete al Valencia (0-3).
Se mantuvo cuatro semanas más en el once. Hasta que Caparrós se vio obligado a utilizar un nuevo estímulo con el '9'. Fue entonces cuando Aitor Ramos entró en escena. En la visita del Barcelona a La Catedral, el técnico introdujo al bermeano y a Joseba Garmendia en el minuto 46 para tratar de remontar el partido. A Llorente le tocó esperar hasta el 68. Pero fue este último el autor del tanto del empate.
Este encuentro marcó un punto de inflexión en la evolución de la gran promesa del ataque bilbaíno. Su siguiente partido como titular, ante el Levante (1-0), fue el primero de una racha realizadora de cuatro encuentros consecutivos. Ya no se ha vuelto a apear del equipo inicial. Y, gracias a esa continuidad, acumula nueve goles en lo que va de segunda vuelta. Un registro que le ha valido para lograr una marca cercana a la de los mejores goleadores de la presente edición de la Liga, como Joseba Llorente, Forlán o el mismo Raúl. Fernando celebra un gol cada 197 minutos que disputa.
La explosión
No cabe duda de que éste es el año de Llorente. El año de su explosión realizadora y, por tanto, de su confirmación como futbolista de la máxima categoría. Aunque sus números en Primera contradicen en cierta medida la fama que le persigue en cuanto a su olfato goleador. La campaña de su debut, de la mano de Valverde, marcó tres goles en los 813 minutos de los que dispuso, por lo que ese año necesitaba 271 para lograr un tanto. Peor se le dio el siguiente ejercicio, el de Mendilibar y Clemente. Firmó un gol cada 526 minutos. Con Sarriugarte y Mané, redujo considerablemente esta marca (222) a pesar de tener una participación casi testimonial en la Liga.
Esto demuestra que el joven canterano, salvo en la 2005-06, ha sabido aprovechar las contadas oportunidades que se le han brindado en el primer equipo. A modo de referencia, cabe destacar que -con la excepción mencionada- su tres registros restantes mejoran con creces los actuales de sus competidores en la delantera bilbaína. Aduriz ha marcado un gol cada 304 minutos de esta Liga y Etxeberria está necesitando 377. Llorente está disfrutando de confianza y continuidad y no hay duda de que lo está sabiendo aprovechar
El Mundo Deportivo