 Qué importante era para el Betis B jugar un partido tan notable como el de la matinal de ayer frente al Granada. Un conjunto rojiblanco que, aparte de estar acompañado por cerca de un millar de aficionados en las gradas de la ciudad deportiva, se jugaba buena parte de sus opciones de terminar entre los cuatro primeros al final de las 38 jornadas de Liga regular. Ya sólo quedan dos para alcanzar esta cifra y, tanto sevillanos como granadinos, tienen en su mano el poder alcanzar sus respectivos objetivos.
El punto puede parecer, a priori, un pobre botín para un equipo como el verdiblanco, que necesita algún punto más para alejar el fantasma de la promoción. Pero viendo la trayectoria del filial en los últimos meses -ocho derrotas en las últimas nueve jornadas-, no hay que despreciar todo lo que signifique sumar. Aunque los aficionados béticos se fueron con el regusto amargo de saber que su equipo había hecho mucho más que el Granada para llevarse el triunfo.
Hacía tiempo que no se veía a un Betis B con tan buen ritmo de juego. El primer partido de Miguel Valenzuela en el banquillo tras la dimisión de José Luis Mena pareció dar a los jugadores locales ese aire de buen equipo que tenía con Paco Chaparro al frente. Para empezar, el once inicial que dispuso el coordinador de las categorías inferiores del Betis era muy semejante al que deslumbró en la primera vuelta del campeonato. Exceptuando la baja de Zamora por sanción, el once era el considerado de gala. Hay que destacar la figura de Cañas. Después de superar una larga lesión, el centrocampista está cogiendo el tono idóneo para jugar al fútbol y su equipo lo nota.
Pese a que el filial, desde el pitido inicial, puso un ritmo alto de juego y se acercaba con peligro a las inmediaciones del área granadina, fue el Granada el que se adelantó en el marcador. Una indecisión de René a la hora de salir a por una pelota suelta fue aprovechada por Zúñiga para, primero hacerse con el balón y, tras esquivar la salida a la desesperada del meta verdiblanco, batirle por bajo. Este tanto no acobardó al Betis que, gracias a un magistral saque de falta de Toni, igualó el choque.
En la segunda mitad, nuevamente se adelantó el Granada merced a un penalti por manos de Toni. Pudo empatar Carreño también desde los once metros, pero tras marcar, el árbitro ordenó repetir, y en la segunda ocasión falló. Menos mal que Isidoro anotó un golazo para sumar un punto.
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