 Ni Iago Herrerín, ni Urko Arroyo, ni Aitor Ramos, desolados y tumbados sobre el césped de Lezama después del enésimo tropiezo como locales, esta vez ante el C. D. Logroñés, podían sospechar la buena noticia que iban a recibir en el vestuario junto al resto de sus compañeros y equipo técnico. El Burgos había perdido en casa con el colista y el Palencia empatado en su visita al otro Logroñés. Conclusión: el Bilbao Athletic está salvado a falta de un partido. Los cachorros, a falta de una jornada, quedan tres puntos por delante del puesto de promoción que ocupa el Burgos, con el que tienen mejor 'average'. Sí, salvados, pero de la peor manera. Volviendo a caer en Lezama, donde han acumulado 12 jornadas y siete meses sin ganar (la victoria ante el Lemona fue en 'La Catedral'), y dando una sensación de equipo errante y sin capacidad de reacción. Llega el momento de la reflexión en un filial que ha decepcionado por completo en una campaña para olvidar desde ya.
A pesar de las dos últimas, reconstituyentes y milagrosas victorias consecutivas ante Lemona y Guijuelo, los cachorros seguían ayer en situación de mucho riesgo. Y el Logroñés tampoco es que anduviera con tranquilidad en estos estertores de la Liga solo un punto por encima del filial del Athletic. Así que la contienda prometía intensidad y, sobre todo, tensión. Pero, incomprensiblemente, estos ingredientes faltaron en el arranque. Hasta que el Logroñés empezó a meterle 'vidilla' a este compromiso tan delicado para ambos.
El delantero riojano Ubis aprovechó las indecisiones de la sorprendente zaga bilbaína, con un derecho como Larrea en la banda izquierda y el centrocampista Eneko Rubio de central. El gol riojano, al margen de algunas apariciones ofensivas de Aimar Cid y Urko Arroyo, se veía venir.
Poco gratificante
Y fue Jorge Campos el que, cerca del descanso, le ganó la partida a Larrea y batió a Iago Herrerín, al que se le vieron algunos gestos de desesperación al comprobar con qué facilidad llegaba un rival que tampoco es que sea un dechado de virtudes. Eso bastó para que los riojanos, como lo han hecho la mayoría de clubes que han pasado por Lezama, se llevara puntos sin hacer demasiado. El Bilbao Athletic ni rozó el empate. Perdió y se salvó. Adiós angustias. Sí, pero de qué manera tan afortunada y poco gratificante.
BILBAO ATHLETIC 0 - C. D. LOGROÑÉS 1
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