 Hace dos semanas el Bilbao Athletic parecía condenado al descenso. La dinámica de resultados en la que había entrado apuntaba a ello. Con 9 puntos en catorce jornadas de la segunda vuelta y tras ocho partidos sin ganar, el filial rojiblanco se encontraba a expensas de un punto de inflexión, tardío, pero necesario. Y llegó. Ocurrió ante el Lemona en un horario poco habitual para los partidos de Segunda B (viernes por la noche).
La jugada, sin embargo, le salió perfecta al conjunto que dirige Kike Liñero porque cinco meses después obtenía una nueva victoria en casa (el choque se disputó en San Mamés). El triunfo ante los rojinegros dio confianza a una plantilla que volvió por sus fueros el domingo pasado cuando superó con contundencia al Guijuelo a domicilio (0-3). Han resultado ser dos encuentros fundamentales en el devenir de un Bilbao Athletic que todavía no ha hecho los deberes, puesto que aún necesita tres puntos que le confirmen en la categoría (tiene ganado el 'gol average' particular con el Burgos).
Estos seis puntos consecutivos han fortalecido a un conjunto que incluso gozó de la 'cesión' de Susaeta por el primer equipo. Con su presencia el filial rojiblanco guardaba el balón, se sentía más seguro y contaba con una referencia dentro del campo. Porque parece que a sus compañeros les ha pesado el salto de categoría, ya que muchos jugadores vienen del Baskonia. Aunque, en un primer momento, se trató de compensar con la experiencia de Moya (lateral izquierdo), Angulo o Aitor Ramos, así como con la apuesta por Ismael (fijo con la selección española sub'19 y máximo goleador del filial con seis tantos).
Pese a ello, las abundantes lesiones sufridas a lo largo de la temporada han impedido a Liñero confeccionar un once tipo. Más bien al contrario, ya que aún no ha repetido una alineación en las treinta y seis jornadas que se han celebrado, y así es ciertamente complicado encontrar el punto de regularidad suficiente para acabar la temporada con confianza.
Aun así, el último estirón (dos victorias en dos jornadas) ha fortalecido a un bloque que tiene una presión añadida para evitar el descenso, ser el filial de un equipo de Primera. Por eso en el duelo de mañana hay más en juego de lo que cabría pensarse; evitar el sufrimiento de la última jornada.
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