 Fue la despedida del Celta B del campo de Barreiro, pero la diferencia con el primer partido, o con el vigésimo, no estuvo en la entrega, el orden, la ambición o la brillantez, sólo en la emotividad, en el homenaje recíproco entre equipo y afición. El cuadro de Alejandro Menéndez emplazó a sus seguidores hasta la próxima campaña con una victoria trabajada, laboriosa, fraguada en la inteligencia y la concentración, en la actitud, en el hambre. Ferrán anotó el tanto que selló el triunfo que pone fin a una formidable temporada del filial en su casa, este año, la casa del fútbol.
Fue un partido de gran exigencia para el filial vigués, emplazado por un buen Pájara Playas a defender con brío, a atacar con inteligencia, a pelear cada balón. Los canarios se jugaban una plaza en la Copa del Rey y no disimularon: Renunciaron por completo a jugar a la contra, a encerrarse atrás, a limitarse a destruir. Jugaron, sencillamente, muy bien.
El conjunto de Luis Rueda tiene muchas cualidades y dispone de la fórmula para exprimirlas. Fortaleza atrás, trabajo en el medio del campo, velocidad en bandas, con el ex céltico Yavhé en el costado derecho, y un delantero de gran envergadura que fabrica con enorme facilidad segundas jugadas. Muchos y buenos argumentos, pero no tantos como los que maneja el Celta B.
Los vigueses, con Mateo acompañando a Aicart en el doble pivote, comprendieron enseguida que si deseaban, una vez más, agradar a su afición tenían que aplicarse, mostrarse siempre diligentes en las ayudas, rápidos en los apoyos, veloces en el desmarque y rocosos para defender las avalanchas visitantes. Lo hicieron todo bien. Las pocas veces que los atacantes del Pájara encontraron posición de remate apareció un formidable Sergio para apuntalar el trabajo del equipo.
El B, por muy centrado que esté en contrarrestar las cualidades del rival, siempre encuentra una rendija por la que dejar fluir su talento. Hubo combinaciones brillantes en ataque, bonitas transiciones de área a área. Y un buen gol de Ferrán que resultó suficiente por el fantástico trabajo defensivo del equipo, de todos y cada uno de los jugadores.
El cuadro de Alejandro Menéndez se despidió con una meritoria victoria de una grada que no se aburrió ni un solo día, que disfrutó de grandes partidos, grandes jugadas, grandes momentos, grandes jugadores. La de Barreiro es una afición que valora el compromiso y el sacrificio. Sus expectativas fueron sobradamente colmadas. Y que disfruta de los golpes de talento, detalles de calidad, brillantez. Este año hubo sabrosas degustaciones. Nadie se fue del campo con hambre de buen fútbol.
FICHA TÉCNICA:
1-R.C.CELTA B: Sergio, Jesús, Javi Hernández, Richi (Álex, min.83), Noel, Pepe Aicart, Mateo (José Manuel, min.73), Dani Abalo, Iago Aspas (Mouriño, min.66), Ferrán y Goran Maric.
0-U.D.PÁJARA PLAYAS: Ramón, Benítez, Iván Zarandona (Aday, min.80), Aguilar, Roble, David Martín, Uvi, Yahvé (Álvaro, min.89), Leandro, Saúl y Toño (Héctor, min.76).
GOLES: 1-0, min. Buena triangulación al borde del área, con un ajustado cabezazo de Iago al espacio por el que entraba Reffán, quiien bate con calidad al portero en su salida.
ÁRBITRO: Espiñeira Pello, del comité asturiano. Amonestó a los célticos Mateo y Mouriño y a los visitantes Roble, Leandro y Héctor.
CAMPO: Municipal de Barreiro, unos 1.000 espectadores.
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