 Andorra y Real Zaragoza B empataron en un partido con dos partes totalmente diferentes, ya que la expulsión de Nacho Lafita al filo del descanso cambió el juego en la segunda mitad, con un Andorra que dominó tras un primer periodo igualado.
De salida, y durante todo el primer tiempo, predominó el respeto, la tensión entre dos equipos potentes, pero también el juego entretenido y las ganas de hacer las cosas bien, aunque no se pudieran crear grandes ocasiones de gol.
Tras el descanso cambió el panorama, como era de esperar tras la expulsión del visitante Nacho Lafita en el minuto cuarenta y tres de partido. Los locales no tuvieron miedo a coger el mando del partido, dominaron y tuvieron varias ocasiones, entre ellas dos balones que acabaron en el larguero. No obstante, el Zaragoza B fue un rival que supo defender con orden y seguridad, lo que da más mérito al juego andorrano. Por su parte, el filial zaragocista solamente pudo acercarse una vez con peligro a la meta de Rubén, que al final se resolvió sin consecuencias.
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