 A nadie se le escapa que la cantera de Mareo goza de un notable prestigio a nivel nacional. El reciente ascenso del Sporting a Primera División, con un nutrido grupo de futbolistas formados en la escuela de fútbol en su plantilla, ha reactivado la fama del vivero rojiblanco. En el seno del club son frecuentes las peticiones de equipos de Segunda y Segunda B interesándose por la posible cesión de los futbolistas más jóvenes del Sporting. Sin embargo, la operación salida está congelada hasta el regreso a la ciudad de Manuel Preciado.
Las vías para entablar contacto son numerosas. Por ejemplo, el entrenador del Melilla, José Diego Pastelero, aprovechó la presencia en Madrid del presidente rojiblanco, Manuel Vega-Arango, para acercarse a él y solicitarle las cesiones de Noel Alonso y de Joni López. No ha sido el único. Las asambleas de la Federación Española de Fútbol y de la Liga de Fútbol Profesional celebradas en Madrid durante esta semana han traído consigo un flujo continuo de negociaciones entre dirigentes.
El propio Vega-Arango aprovechó las reuniones para interesarse por la situación de varios de los futbolistas a los que pretende el Sporting. El dirigente rojiblanco también atendió las peticiones que se le cursaban desde clubes de Segunda y Segunda B interesándose por algún futbolista de su plantilla.
En principio, el Sporting no contempla la posibilidad de ceder futbolistas a Segunda B. Los máximos responsables de la parcela técnica se guían por dos grandes criterios a la hora de marcar la política de cesiones. Lo primero es que los préstamos supongan un avance en la progresión de los futbolistas más jóvenes. Esa progresión se busca con cesiones a clubes de Segunda División y en los que puedan tener una participación abundante durante la temporada.
Los técnicos desestiman las cesiones a Segunda B porque el propio club ya cuenta con un equipo en la categoría de bronce, cuyo rendimiento se quiere potenciar. El deseo es que Abelardo cuente con una plantilla que sea lo más competitiva posible para que pueda mantener la categoría.
Un caso aparte es el de futbolistas como Alejandro, Omar o Pablo de Lucas, quienes afrontan su última temporada de contrato. La cesión a un equipo de Segunda no se contempla en principio, ya que no tiene demasiado sentido por estar en su último año de contrato. El club se mantiene a la espera de ver cuál es la postura de los técnicos y de los propios futbolistas implicados, aunque cada caso será objeto de un estudio individualizado.
En una situación diferente se encuentra jugadores como Neru o Jorge Pina, que la pasada temporada tuvieron una participación muy reducida y que parece que no entran en los planes de los técnicos para Primera División. Ambos se encuentran también en su último año de contrato, por lo que el club les facilitaría una salida siempre que los futbolistas lo aceptasen.
Además de éstas podrían producirse otras salidas en función de las nuevas incorporaciones que se vayan produciendo. Ahora mismo, todos los esfuerzos de los gestores del club se centran en cerrar la llegada de nuevos refuerzos. Hasta ahora, la única cara nueva en la plantilla es la del portero extremeño Iván Cuéllar, por más que desde el club se empeñen en calificar de fichajes las renovaciones de Diego Castro y de Andreu.
La situación económica del Sporting no le permite competir con otros equipos más pujantes de la categoría. Además, desde el club se descarta pagar traspasos, lo que complica notablemente las operaciones y hace que se prolonguen en el tiempo hasta que los futbolistas logran la carta de libertad.
Las cesiones tampoco son una opción, ya que no gustan a los técnicos y mucho menos, las de futbolistas procedentes de los clubes grandes ya que, aunque jueguen en los equipos filiales, sus fichas superan ampliamente lo asumible.
En cuanto a las salidas, irán produciéndose a medida que avance la pretemporada y Preciado lo vaya valorando. Esto ha perjudicado a los jugadores del filial, ya que sólo tres harán la pretemporada con el primer equipo.
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