 Rayo (22), Nolito (21), Solano (23) y Verdés (22) han sido los primeros en firmar. El próximo puede ser Longás (23), un futbolista de la cantera del Zaragoza que ya ha disputado diez partidos en Primera División. También interesa Daniel Estrada (21), centrocampista de la Real Sociedad, que no tienen ninguna intención de dejarlo marchar.
Luis Enrique, poco a poco, ve cómo su plantilla va tomando forma con incorporaciones que responden a un perfil muy similar, el de los ‘JASP’ (‘Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados’). Todos son futbolistas de calidad, que ya han demostrado su capacidad en categorías iguales o similares a la Segunda División B. El objetivo es subir y el Barça no está escatimando esfuerzos para darle al técnico asturiano un equipo de garantías. La experiencia de estos futbolistas y la calidad de los que ya estaban, sumadas a la ilusión de los más jóvenes, pueden completar un equipo potente en la categoría.
Rayo llega del Villajoyosa, de Segunda División B; Nolito y Solano, del Ecija, de Segunda División. Como Verdés, un fijo la pasada temporada en el Xerez, en la categoría de Plata. La guinda al proyecto la podría poner Antonio Longás, un jugador que debería ser el líder en el centro del campo. Pese a que el Zaragoza no lo pone fácil, el futbolista desea vestirse de blaugrana, pese a que jugará en una categoría inferior de la que lo haría en La Romareda. Pero para el jugador se trata de una apuesta de futuro, y está convencido de que volverá a tener oportunidades de jugar en Primera, como ya lo hizo con los aragoneses. El objetivo es el ascenso y pocos equipos en la categoría se están reforzando tan bien como el filial blaugrana. Sant Andreu, Badalona y Villarreal B, además del Eïvissa, pueden ser los rivales a batir, pese a que la categoría de bronce siempre está abierta a las sorpresas.
En el entorno más directo del Barça Atlètic confían en que los fichajes que se están realizando aporten el plus de calidad que necesita el equipo para afrontar el regreso a la categoría sin problemas. No se quiere caer en los mismos errores que, hace dos temporadas, acabaron en el descenso. La juventud es imprescindible y obligada en el filial, pero sólo si está bien preparada.
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