 En el partido de ida empataron y ayer también. El Sanse no supo derrotar al filial del Athletic ayer en Zubieta pese a ponerse en ventaja en el marcador y gozar de un par de oportunidades para sentenciar. Después, los vizcaínos mejoraron, se hicieron amos del balón, y lograron el tanto de un empate que, sin duda, merecieron. Una pena, porque con la victoria las realistas hubiesen adelantado al Athletic en la tabla.
Los de Kike Liñero salieron muy fuertes al terreno de juego y crearon mucho peligro a base de balones aéreos. El peligro rondó el área realista, pero la zaga se mostró contundente a la hora de despejar. La primera aparición del Sanse se produjo en una buena recepción de Gabilondo, pero no se atrevió a realizar una vaselina que medio aforo de Zubieta se lo pidió y se enredó después en un regate inverosímil.
Lo que son las cosas. El Athletic B se asentó mejor en el partido en el primer cuarto de hora, pero el gol lo anotó el equipo local en una jugada de pillería. El árbitro pitó una falta en un lateral del área y los jugadores del Athletic cometieron un error imperdonable de concentración. Se quedó Gabilondo solo en el área y, claro, Manu García lo vio y sacó la falta con rapidez. Gabilondo sólo tuvo que ceder la pelota al punto de penalti, donde Rodellar tuvo tiempo de controlar y cruzar ante la salida desesperada del portero rojiblanco.
La intensidad del duelo se elevó y cada balón era peleado hasta la muerte por los jugadores. Tuvo el segundo Viguera a punto de caramelo, pero le faltó un suspiro para rematar un centro de Gabilondo desde el extremo. Después, poco antes del descanso, el francés Gio recibió un buen balón en profundidad y salvó la salida del portero, pero el balón salió por poco pegado al palo izquierdo.
Tras la reanudación, el Athletic B se hizo amo y señor del balón y metió al Sanse poco a poco en su campo. Pero como suele suceder, se crearon muchos espacios por detrás y Gabilondo estuvo a punto de sentenciar el partido en un contragolpe iniciado por Viguera. Una pena porque la victoria estuvo ahí y, además, Gabilondo lo mereció porque jugó a un gran nivel.
Total que el Athletic insistió e insistió y recibió su premio en un formidable cabezazo de Bilbao tras un centro de Gago desde la banda derecha. Ramírez tocó el esférico, pero llevaba mucha fuerza y se coló en la portería txuriurdin. Restaba un cuarto de hora para el pitido final y el Sanse se estiró, pero ya era tarde y no quedaba mucha gasolina.
Es más, el habilidoso López realizó una virguería en la frontal del área realista que no anduvo lejos de significar el segundo gol. Hubiera sido demasiado premio para el filial rojiblanco.
Diario Vasco.com
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