 No es cierto que la cantera del Cádiz haya dejado de ser productiva en los últimos años. El problema es que los jugadores se van a otros clubes o son traspasados antes de triunfar en el primer equipo. El último ejemplo es el de Chico. Ha sido traspasado al Almería antes de conseguir la titularidad en el Cádiz, cuyos responsables técnicos del año pasado (el gran Del Bosque, entre otros) lo cedieron al Racing Portuense porque no confiaban en él para jugar en Segunda A. Después, en invierno, se fue cedido al Barça B con Guardiola; y ahora es traspasado al Almería, un club que hasta hace dos años era peor que el Cádiz.
En otros tiempos, los de Tarzán Migueli por ejemplo, o los de Juan José y los Mejías, o los de Kiko y Arteaga, lo natural hubiera sido que Chico triunfara en el Cádiz, se consolidara como titular, y después lo traspasaran en buenas condiciones a un club grande. En este caso, el Almería ha pagado menos de un millón de euros, lo que da idea de las urgencias económicas del Cádiz, aunque se queden con un porcentaje del 30% de los derechos para futuros traspasos.
Chico se puede unir a los cadistas que han destacado… en otros equipos. Puede ser un central como Juanito, que se fue al Betis B desde nuestro filial y que ha triunfado en Primera, ha sido internacional y campeón de Europa con la selección española de Luis Aragonés. O a otros casos menos brillantes, pero con méritos para estar en la plantilla del Cádiz, como Pablo Sánchez, que jugará esta temporada de amarillo en Segunda A, con la camiseta de Las Palmas, después de hacerlo con la del Sevilla Atlético, que lo fichó porque aquí no lo querían. O el portero Falcón, que se fue a la cantera del Atlético de Madrid y debutó en Primera con los rojiblancos, porque aquí tampoco lo querían.
Ya lo he comentado: ser gaditano es un inconveniente para jugar en el Cádiz. Y no por casualidad, sino porque la gestión de la cantera ha sido de una incoherencia manifiesta en los últimos años. Véase lo ocurrido la pasada temporada: García Remón pareció apostar por Caballero, Juanito, Paco Vázquez y el juvenil Carlitos Martínez; Calderón por Bienve y Fran Cortés; Raúl Procopio por Manu Barreiro y Dani Fornell. Cada entrenador se iba cargando a los otros, que dejaban de contar, y a ninguno le dieron suficiente continuidad. Así es imposible que salga ningún futbolista aprovechable. Sólo han salido los que se largaron o fueron cedidos, como el propio Chico.
Alejandro Varela, que fue un futbolista serio y responsable, aunque no muy técnico, ha llegado para trabajar en la cantera. Él, Peguero, Gracia y Casas tienen un gran trabajo por delante. Si el Cádiz juega en Segunda B será tentador alinear a varios canteranos. Cuidado, porque sólo deben jugar los que sirvan. Recuerdo que todas las promesas de 24 años son mayores que Acuña y no demasiado prometedores. Hay que fijarse más en los chavales de 17 ó 18 años, que son el futuro cercano del club. Y hay que replantear toda la política de cantera. Si se nos van antes de triunfar en el primer equipo, como en el caso de Chico, o en su día el internacional Juanito, ¿para qué sirve esa cantera? No tiene sentido pagar para que se beneficien otros.
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