 El fútbol base del Espanyol siempre da alegrías al seguidor perico. La Ciudad Deportiva de Sant Adrià del Besós es un escenario propicio para disfrutar con el juego de los chavales que defienden la zamarra blanquiazul y que ayudan a que el Espanyol sea un club importante. Esta campaña, como no podía ser de otra manera, los aficionados espanyolistas han disfrutao con la cantera, que ha certificado una temporada con numerosos éxitos.
El primero en estrenarse fue el Juvenil A que han dirigido Óscar Perarnau y Josep Clotet. El conjunto blanquiazul fue el claro dominador de su categoría. Salvo la ya habitual derrota en Mallorca, el equipo perico no sufrió ningún contratiempo durante el resto del campeonato. Los espanyolistas se impusieron en los dos encuentros directos ante el Zaragoza, principal competidor para hacerse con el título, y lo hicieron con mucha superioridad. Al margen de demostrar un potencial ofensivo envidiable, los juveniles pericos han hecho gala de una enorme fortaleza defensiva. Los números del conjunto espanyolista fueron los mejores de los siete grupos de División de Honor. “Puede parecer fácil, pero detrás hay mucho trabajo en cada entrenamiento. Hemos corregido aspectos del juego y tratado de mejorar y ahora hemos recogido los frutos con estos títulos”, destaca el centrocampista Álex Arias.
Lo cierto es que el Juvenil A ha firmado un curso de matrícula, ya que prosiguió su excelente racha con su triunfo en la Copa de Campeones, disputada en Colmenar Viejo (Madrid), tras derrotar al Villarreal en la final. Por primera vez en la historia, un equipo del Espanyol conquistaba el trofeo. “Disfrutamos de momentos muy bonitos, los jugadores vivieron una experiencia única y pienso que fueron unos días que quedarán en el recuerdo”, analizó Josep Clotet.
Los cadetes lo bordan
Excelente también ha sido el comportamiento de los dos cadetes de la entidad. Tanto el Cadete A de Ramón Guerrero como el Cadete B de Lluís Planagumà se han proclamado campeones de sus respectivos grupos. Los de Guerrero se alzaron con el título en la Vía Férrea y ni Cornellá ni Barcelona han podido con un equipo que superó un inicio adverso para convertirse en el auténtico dominador de la categoría. “Comenzamos la temporada con algunas dudas, pero sabíamos que debíamos tener un poco de paciencia porque era cuestión de tiempo que el equipo reaccionase. Se han incorporado una serie de jugadores esta campaña que han dado un plus al equipo y, al final, la liga es el torneo de la regularidad y nosotros lo hemos sido. De todas maneras, siempre hay algún altibajo y después de vencer a los rivales importantes al jugador a veces le cuesta afrontar los partidos con los equipos de la zona baja”, señala Guerrero.
Más absoluto ha sido el dominio del Cadete B de Lluís Planagumà. Los blanquiazules se proclamaron campeones a falta de seis jornadas para el final y fueron los mejores del grupo. “Desde el primer día nos hemos marcado unos objetivos claros y concretos: aprender y mejorar. Ése fue el objetivo de jugadores y entrenadores. Sabíamos que era importante crear una buena base con vistas al futuro, aprender a ser competitivos y dar la talla ante rivales peligrosos”, proclama.
Otros equipos de la casa como el Benjamín A y el Infantil B mantuvieron opciones hasta la última jornada, pero se tuvieron que conformar con el segundo puesto. Por su parte, el Infantil A finalizó tercero, la misma posición que ocupó el Alevín B. El Alevín A, en cambio, finalizó segundo en una liga dominada por el Barcelona. Tampoco les han ido mal las cosas a los equipos más pequeños de la entidad. El Benjamín B ha competido en uno de los grupos más difíciles de la categoría y el aprendizaje para sus jugadores ha sido excelente. El Benjamín C y el Pre-Benjamín A, por su parte, han acabado primeros de sus respectivos grupos.
Los títulos son una demostración del buen trabajo realizado por técnicos y jugadores. No obstante, las copas no son lo más importante. Todos, absolutamente todos, coinciden en que el mayor éxito de un equipo es que la mayoría de jugadores pasen la criba y alcancen el siguiente nivel. No es algo fácil y son muchos los que se quedan por el camino ya que la competencia es increíble. De todas maneras, estos jugadores disfrutan de una oportunidad increíble que deben intentar aprovechar al máximo. El trabajo es la clave para que estas jóvenes promesas del fútbol cumplan su sueño.
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