 Se fue Carlos Kameni a la Copa de África y han aparecido todos los males en la portería blanquiazul. Iñaki Lafuente, cedido por el Athletic en el traspaso de Gorka Iraizoz, sabía desde que comenzó la pretemporada con el Espanyol en Peralada que sería el portero titular del conjunto blanquiazul en enero.
Pero Lafuente solo ha podido disputar dos partidos de Liga por culpa de una lesión muscular que sufrió el pasado domingo en Valladolid. "Noté un pinchazo en el primer golpeo del balón del partido", confirma el guardameta vasco. Kiko Casilla, de 21 años, con siete años en el fútbol base del Madrid, debutó en el minuto 48. "Estaba tranquilo y fue esencial atrapar el primer balón que me llegó", comenta el debutante.
A LA ESPERA DE KAMENI
Ernesto Valverde sabrá hoy el alcance de la lesión de Lafuente. Si es grave, ¿el club se fiará de los porteros del filial o buscará un portero con más experiencia en el mercado de invierno que termina dentro de 10 días? Valverde meditará esta cuestión en los próximas días, aunque la política deportiva del club es la de contar con la cantera en estos casos cuando la lesión del titular puede oscilar entre dos y tres semanas y apostar por el fútbol base y esa línea de sucesión implantada desde la secretaría técnica hace varios años hasta el regreso de Kameni. En principio, Casilla (1,92 metros de estatura, 21 años), e Isaac Becerra (1,83 metros, 19 años) se convertirán en los porteros del primer equipo. "Esto provocará alguna reestructuración en los equipos del fútbol base", apuntan en el club blanquiazul.
"Entreno cada día para demostrar que pueden contar conmigo por si pasara alguna cosa. Intento trabajar y hacerlo bien", comenta Casilla, que se notó muy cómodo en el Nuevo Zorrilla después de que Tintín Márquez le dijo que calentara porque Lafuente no podía seguir jugando. "Valverde me dijo que estuviera tranquilo y que no parara de hablar y de dar indicaciones a mis compañeros", desvela el portero.
LA REFERENCIA
Casilla ha tenido la enorme suerte de entrenar con su ídolo: Iker Casillas. "Me hacían muchas bromas por mi apellido y el de Iker", reconoce Casilla, que durante algunos años tuvo colgado el póster del portero del Madrid en su cuarto. "Cuando llegué para jugar en el cadete del Madrid mi mayor ilusión era conocerle. Me lo presentaron y me regaló dos pares de botas y unos guantes", recuerda el portero del filial, que firmó por tres temporadas con el Espanyol el pasado verano con la intención de ocupar en un principio el hueco de Gorka Iraizoz.
El Espanyol ya jugó con dos porteros jovencísimos en el primer partido de Liga de la temporada 2004-2005. En aquella ocasión, lesionado Lemmens, Miguel Ángel Lotina apostó por dos debutantes en Primera: Carlos Kameni, de 20 años, y Biel Ribas, de 18 años, y ahora portero del Salamanca. El camerunés se lesionó en el minuto 70, lo que propició la aparición de Biel.
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