 Los aficionados pudieron degustar un gran partido este sábado, en A Madroa, entre el Celta Infantil A y el Pabellón de Ourense. Nueve goles, y marcadores fluctuantes, transformaron la cita en un partido de alto voltaje, vibrante, espectacular... Los vigueses caían al descanso 1-3, dando la vuelta al electrónico y llevarse el triunfo en la prolongación.
Ninguno de los presentes pudo imaginarse, antes del comienzo del choque, que 80 minutos darían para tanto. Fue fútbol en estado puro en una categoría, la infantil, que no acostumbra a tantos cambios de marcadores.
Media hora tardó en incendiarse el marcador. Puso la mecha Javi, en el 34', en lo que parecía ser el camino a la victoria céltica. Pero una tremenda pájara de los nuestros provocó una verdadera tragedia. El Pabellón igualaba en el 36', volvía a marcar en el 38' y destrozaba los pronósticos en el 39', subiendo el 1-3 al electrónico.
El paso por los vestuarios reforzó a los locales que en el 41' recortaban distancias. Eloy marcaba y ponía el empate celeste a tiro. Nada más lejos de la realidad ya que el Pabellón tomaba distancia en el 54' con el 2-4.
Pero emergió un tremendo Quique para salvar a sus compañeros. El delantero firmó un hat-trick para deleite de los suyos. 3-4 en el 58', 4-4 en el 70' y, un minuto por encima del tiempo reglamentario, destrozaba a los visitantes con el 5-4 definitivo.
Triunfo justo del Celta, empañado por acciones extradeportivas de algunos espectadores que no supieron asimilar el resultado.
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