 La cantera del Espanyol cada vez es más plural. Aunque el territorio catalán sigue siendo el principal vivero de jugadores, cada vez hay una mayor presencia de jóvenes que ingresan en el fútbol base con el sueño de convertirse en profesionales. Éste es el caso del joven australiano Robert Stephen Tail, un chico que milita en el Cadete A y que lleva más de seis meses en Barcelona. Nuestro protagonista explica que decidió fichar por el Espanyol por la fama que tiene y el gran trabajo que se hace en la base. Sus previsiones se han cumplido y está disfrutando de una gran experiencia que jamás olvidará.
“Desde pequeño me ha gustado mucho el fútbol”, explica Robert. “Mi padre fue quien me introdujo en el mundo del deporte. Él siempre había jugado a fútbol, aunque no llegó a ser profesional”, añade el joven australiano, que demuestra una enorme admiración por su progenitor. “Él es muy modesto, pero para mí es una máquina”, exclama sin dudarlo.
Nuestro protagonista empezó a jugar en serio a partir de los seis años y su primer equipo fue el Cladesville. “De todas maneras ya he jugado en varios -Spirit, Northem, Tigers, Globo Sports-“, aclara. “Al principio jugaba por la banda, de extremo derecho pero en los últimos años siempre he jugado de delantero o de media punta”, explica. La afición al fútbol en Australia ha aumentado mucho en los últimos años y nadie olvida el excelente papel de la selección aussie en el último mundial celebrado en Alemania. “Los jugadores australianos son muy fuertes, están bien preparados y físicamente muy potentes, pero técnicamente distan mucho de los europeos. Todavía tienen que mejorar mucho en este aspecto. Cada vez hay más afición en mi país y está ganando popularidad”, comenta.
Estos son algunos de los motivos que le impulsaron a plantearse su futuro. A pesar de su corta edad, decidió que había llegado el momento de dar el salto a Europa. “Mi agente conocía a Thomas N’Kono y nos pusimos en contacto con el Espanyol. Al final, se concretó el fichaje. Yo quiero llegar a ser profesional y pienso que el mejor país para conseguirlo es España. Además, el Espanyol es el club que mejor trabaja la cantera y decidí aprovechar esta oportunidad”, desvela. Lo cierto es que, por el momento, las cosas no le han ido mal. “Hemos ganado el título de Liga con una enorme ventaja respecto al segundo clasificado, hemos estado de viaje en Qatar y ahora nos queda la Copa de Catalunya, que es un torneo muy importante para nosotros. Las cosas me están yendo muy bien y estoy aprendiendo mucho”, apunta.
Y si en el plano colectivo la temporada está siendo un éxito, tampoco se queja de cómo le están saliendo las cosas en el aspecto individual. “Creo que he progresado bastante en este tiempo. Aquí se juega más rápido, hay más velocidad en el juego y he aprendido a dar el balón de primeras. Antes daba los pases muy lento y ahora he progresado. También ha aprendido a ser yo mismo sobre el campo. Además, he tenido entrenadores muy buenos que me han ayudado mucho”, destaca. Pero no sólo en el fútbol ha hecho progresos, sino que ya se maneja con cierta soltura en castellano gracias a las clases en el colegio.
A pesar de la distancia, Robert asegura que no echa tanto de menos a sus progenitores como imaginaba. “Mis compañeros de equipo y de la residencia son mi familia. Paso muchas horas con ellos y no se me hace tan duro. Es verdad que al principio me costó más, pero me siento muy cómodo y todo está yendo fantástico tanto en el equipo como en el colegio”, apunta.
Ahora llega el tramo final de la temporada y en breve sabrá si continúa o no en la disciplina del Espanyol. Pase lo que pase en el futuro, este joven tiene claro que va a seguir peleando por su sueño hasta el final. “Espero seguir en el Espanyol, porque me he adaptado muy bien, me gusta el club y aprendo. De todas maneras, sé que debo seguir luchando y trabajando para formarme como persona y futbolista. Sé que es difícil, pero es mi ilusión”.
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