Sergio Busquets debe estar en una nube. No estaba incluido en la lista inicial de canteranos que Pep Guardiola había confeccionado para acudir al stage de Escocia, pero la 'baja' a última hora de Chico, que fichó por el Almería, le abrió las puertas a una nueva experiencia.
No es casualidad que el ex técnico del Barça B, hoy en el primer equipo, haya confiado en él aunque fuera en segunda instancia. Sergio -nombre futbolístico por el que le gusta que le reconozcan para evitar comparaciones con su padre, el ex portero del Barça, Carles Busquets- es un chico sencillo y modesto que saca todo su potencial en un terreno de juego. Su temporada en el filial, siendo aún juvenil, ha sido más que notable. Una lesión de gravedad le impidió empezar con normalidad pero con el paso de las jornadas se fue haciendo un sitio en el equipo: unas veces de interior zurdo, otras de pivote ... ¡e incluso de delantero centro!. Fue en un partido contra el Banyoles en el Mini Estadi, en la novena jornada, cuando este espigado centrocampista de 20 años recién cumplidos y 1,91 m. debutó en el Barça B. Entró en el minuto 70 sustituyendo al lesionado Dimas y, con 1-2 en el marcador, Pep le dio su primera oportunidad y le colocó de '9'. Cinco minutos después, marcó el gol del empate que deshizo al final Emilio Guerra (3-2). A partir de ahí, se fue consolidando en el equipo titular.
Pese a su envergadura, Sergio tiene una sorprendente agilidad con el balón y una privilegiada visión de juego. Es un proletario sobre el césped, asumiendo el trabajo sucio en el centro del campo. Guardiola no se cansó de elogiar la actitud del canterano, valorando sobre todo su juventud y el futuro que tiene por delante.
Nacido en Sabadell y formado en la cantera del Jabac Can Jofresa de Terrassa, Sergio recaló en el Barça en verano de 2005. Jugó dos temporadas en el juvenil y la temporada pasada ascendió al filial, donde seguirá este año. Antes, disfrutará de un merecido sueño con el primer equipo
El Mundo deportivo