 El Palencia sigue en la UCI y si no gana hoy a la Real Sociedad B pasará del hospital al tanatorio. Un triunfo ante el filial donostiarra es lo único que puede desfibrilar el corazón morado, cansado de tanto infarto en una temporada plagada de sobresaltos inesperados. El cuadro palentino necesita un 'electroshock' para sentirse vivo de nuevo y la afición se aferra al último hilo de esperanza que queda a un equipo malherido desde hace ya demasiadas jornadas.
La Real Sociedad no parece el mejor rival para devolver la ilusión a los aficionados. El cuadro donostiarra lleva ocho jornadas sin perder y llega a Palencia cargado de moral. El equipo guipuzcoano posee una de las plantillas más prometedoras del grupo, pero Josu Ortuondo tiene claro lo que necesita su equipo para ganar. «Tenemos que tener ganas, coraje y determinación. El negativismo sólo nos puede conducir a la derrota y creo que todos tenemos que ser positivos», apuntó ayer el técnico del Palencia.
El mejor arma de la Real Sociedad es el contragolpe. La calidad de los delanteros y la velocidad de las bandas son la seña de identidad del conjunto vasco, que llega a Palencia en racha y quiere convertirse en el verdugo de un equipo morado que lleva varias jornadas pidiendo la puntilla.
La agonía del Palencia se prolonga una jornada más y la victoria en la tarde de hoy es vital. El cuadro palentino ha jugado un sinfín de finales y ahora ya no hay más suelo para resbalones. Un tropezón ante la Real Sociedad B sería una catástrofe y lo único que está en mente de la directiva, de el cuerpo técnico y de los jugadores es la victoria, que no aseguraría absolutamente nada, pero permitiría a la afición seguir soñando con la resurrección de un Palencia que espera buenas noticias desde la UCI.
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