Empezó a jugar al fútbol a los cuatro años, en la Escuela Casarrubuelos de Illescas, su pueblo. Allí estuvo toda su vida hasta que en un partido de Liga le vio Diego, el que fuera gran portero del Atlético, y le propuso que se fuera a entrenar una semana con ellos a Madrid. Estuvo allí, les gustó y le dijeron que si se quería quedar. Aceptó, claro.
Espigado es la palabra que mejor define a De Gea. El portero del Atlético de Madrid está haciendo un mundial Sub 17 soberbio y detuvo un penalti decisivo en cuartos de final frente a Francia. Modesto, sin representante "de momento" y "alucinado" por convivir con compañeros como el mediático Bojan, el guardameta de la Sub-17 afronta con ilusión su nueva etapa. De momento, espera "no tener nervios".
David comenta : "Para ser portero hay que ser bueno, pero también tener cierta dosis de suerte. A mí de siempre me han llamado Van der Sar. Me lo pusieron en un campus al que acudí con el Atlético y aún hoy me lo sigue llamando bastante gente. También me conocen como el ruso, porque dicen que parezco guiri. Y eso que ni mi madre ni mi padre son rubios."
¿Se ve algún día defendiendo la portería atlética en el Vicente Calderón?
Es difícil, pero voy a seguir luchando por poder lograrlo algún día. En mi familia la mayoría de la gente es del Atlético, aunque mi padre, al ser de Alicante, es del Elche. A mí también me tira un poco el Elche, pero porque lo he mamado así desde pequeño. También el Atlético, por supuesto. |